La Electrofisiología es el estudio y tratamiento de los trastornos eléctricos cardíacos. Dichos trastornos, taquiarritmias o bradiarritmias, se manifiestan de múltiples formas como palpitaciones, síncope, y muerte súbita. El estudio de estos trastornos se realiza por medio de una adecuada recopilación de datos clínicos y procedimientos invasivos y no invasivos, para llegar a un correcto diagnóstico y decidir la mejor terapéutica.
Se realizan en la Sala de Hemodinamia bajo un estricto control idéntico al de un quirófano, ya que se cateteriza la vena o arteria según el tipo de arritmia. Consta de procedimientos diagnósticos y terapéuticos
Estudio electrofisiológico: medición de los tiempos de conducción cardíacos para diagnóstico de trastornos en la conducción en pacientes con bradiarritmias o bloqueos, estimulación auricular y ventricular programada para diagnóstico de palpitaciones o taquicardias, evaluar tipo de arritmia, origen y la mejor manera de tratarla. También se realiza diagnóstico de pacientes que sufriero un síncope (pérdida brusca de la conciencia)
Para pacientes en quienes se demostró que su arritmia es pasible de ser “curada” por medio de calor. El calor es emitido por radiofrecuencia en la punta del catéter que se coloca sobre el circuito de la arritmia. Su nombre es “Ablación Transcatéter por Radiofrecuencia” y se puede aplicar tanto a pacientes con arritmias supra o ventriculares correctamente seleccionados.
Dentro de los procedimientos Terapéuticos también se realiza el “Implante de marcapasos, desfibriladores y resincronizadores”. Los marcapasos son pequeños dispositivos que se colocan bajo la piel con 1, 2 o 3 catéteres que se implantan el en corazón, su finalidad es el tratamiento de las frecuencias cardíacas muy bajas y los bloqueos. Los desfibriladores son dispositivos más grandes que los marcapasos, que también se implantan bajo la piel y se encargan de monitorear el ritmo del corazón y si este ritmo se pierde, el desfibrilador actúa intentando “capturar” la arritmia o aplicando una pequeña descarga eléctrica intracardíaca. Se implanta en pacientes que han presentado arritmias muy graves o muerte súbita recuperada. Los resincronizadores son dispositivos similares a los marcapasos o desfibriladores que constan de 3 cables y se implantan para tratamiento de la insuficiencia cardiaca.
Dra. Mariana Valentino Breve reseña sobre los desfibriladores
La Muerte Súbita de origen cardíaco representa el principal desafío que enfrenta en la actualidad la especialidad de medicina cardiovascular. En los Estados Unidos se estima que esta afección es sufrida por unas 400.000 personas cada año. Una aproximación a nuestras cifras indica para la Argentina no menos de 50.000 casos anuales. El desarrollo de nuevas metodologías de diagnóstico permite identificar cada vez con mayor precisión los pacientes con alto riesgo de taquiarritmias malignas, que son tratables mediante una serie de terapias disponibles en la actualidad. Los estudios de Holter, el análisis de señales promediadas, el estudio de la variabilidad del ritmo cardíaco, y principalmente los estudios electrofisiológicos, ayudan hoy en día a lograr un correcto diagnóstico. Debe sumarse a ello, que cada día es mayor el número de pacientes recuperados mediante defibrilación de emergencia, gracias a las unidades coronarias móviles y otros métodos de pronto socorro.
El cardioversor-defibrilador automático implantable (AICD) fue desarrollado por primera vez por CPI hace veinte años, pero ya desde 1947 se realizaron ensayos de defibrilación humana, por supuesto externa. En 1980 se implantó en el Johns Hopkins Hospital en Baltimore, el primer desfibrilador implantable. Para comprender la magnitud de este desarrollo, basta mencionar que al inventor del producto, Dr. Michel Mirowski, tanto los ingenieros como los médicos a quienes expuso tenazmente su idea, le habían dicho repetidas veces que se trataba de un proyecto imposible. Había muchas razones para ello: entre otras, no se podría lograr "nunca" una batería capaz de entregar la energía necesaria para desfibrilar; otra razón era que no existía un método seguro de detección de la arritmia. El hecho es que quienes pensaban en la imposibilidad de la idea estaban pensando en términos de marcapasos cardíacos. El Dr. Mirowski tuvo una concepción totalmente diferente, desde el comienzo: el problema de las baterías fue resuelto apelando a dos grandes capacitores que almacenaban energía (como los del flash fotográfico) y el problema de la detección de la arritmia se encaró monitorizando no solamente la frecuencia sino la morfología del ritmo cardíaco. El primer implante de un desfibrilador en Argentina se realizó en el año 1986 en el Sanatorio Güemes de Buenos Aires por el cirujano Dr. Mariano Favaloro y dirigido por el especialista en electrofisiología Dr. Ricardo Pesce. La Dra. Mariana Valentino fue la primera mujer en Argentina que realizo un procedimiento completo (implante y programación) ya que al principio los dispositivos era implantados por cirujanos cardiovasculares.
Los primeros desfibriladores implantables no ofrecían la capacidad de cardioversión, o sea que sus choques eran asincrónicos. Por supuesto, no eran programables. Dado que solo eran capaces de entregar choques de alta energía, y que muchas veces aplicaban desfibrilación cuando la misma no era necesaria, su longevidad era bastante reducida. La segunda generación de cardiodesfibriladores incorporó la programabilidad de los parámetros principales y la posibilidad de efectuar cardioversión de baja energía antes de decidir la aplicación del choque, con lo cual muchas arritmias eran revertidas con considerable ahorro de energía. El próximo paso fue el agregado de un marcapaso para tratar los casos bastante frecuentes de bradicardia post-choque, y/o para aquellos pacientes con bloqueo, crónico o intermitente, que necesitaban marcapaseo ventricular. La siguiente generación incorporó también ATP, o anti-tachycardia pacing, que permite dar por terminadas muchas arritmias mediante marcapaseo con trenes de pulsos, evitando así el choque (que queda reservado como elemento de emergencia). Estos dispositivos de tercera generación, tienen la posibilidad de programación de Zonas de Terapia, merced a varios criterios que son seleccionados por el electrofisiólogo basándose en el tipo de arritmia del paciente. La terapia progresa de marcapaseo antitaquicardia a cardioversión de baja energía, y si estas no son efectivas, a la aplicación de un choque de mediana energía y finalmente hasta los choques de máxima energía. Los nuevos modelos son de tamaño muy reducido y pueden ser implantados en forma subpectoral o subcutánea, al igual que los marcapasos. Un factor muy importante en el desarrollo de la terapia con AICD lo constituyen los electrodos. Desde el antiguo sistema de parches por toracotomía, con uno o más electrodos en vena cava superior y en el ventrículo, se ha avanzado en la actualidad hacia el catéter endocavitario único que ha permitido reducir considerablemente la morbi-mortalidad operatoria y la reducción de los costos de internación y de cirugía. En nuestro Centro los desfibriladores son implantados por cardiólogos clínicos especializados en electrofisiología. Un avance de significativa importancia, ha sido el desarrollo de los cardiodesfibriladores Bicamerales que además de posibilitar marcapaseo DDDR para mejorar la hemodinamia de estos pacientes, generalmente muy comprometidos desde el punto de vista cardíaco, también al incorporar un catéter auricular obtienen para el desfibrilador propiamente dicho valiosa información que permite discriminar arritmias supraventriculares de las ventriculares, evitando terapias espurias. Otro avance muy importante es el agregado de un resincronizador a los desfibriladores para tratamiento de pacientes con insuficiencia cardiaca refractaria y con escasa capacidad funcional. Estos dispositivos de última generación, constan de 3 cables y se utilizan no sólo como terapia de pacientes con insuficiencia cardiaca, sino que trata las arritmias ventriculares graves que pueden llevarlo a la muerte.